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Condenan a 40 años a un ex policía negro que recibió 28 disparos de 4 compañeros blancos


El caso del adolescente Trayvon Martin, frito a balazos en Florida, está haciendo resonar los viejos conflictos raciales en los Estados Unidos. Cuando la indignación de la comunidad negra por este caso no se ha acallado, otro conflicto reabre la brecha.

Una noche de 2005, Howard Morgan conducía por Chicago y se metió en la dirección equivocada. Cuatro policías le dieron el alto. Y en ese momento, sucedió lo inesperado.

Según la sentencia que acaba de condenar a este ex policía de 61 años a 40 en prisión (una cadena perpetua de facto), y que cree la versión de los policías, Morgan sacó una Glock de nueve milímetros y abrió fuego. Los agentes respondieron con una ensalada de balas: hasta 28 balazos impactaron en el infractor, que vivió para contarlo.

Morgan es negro. Los cuatro agentes son blancos.

Según la versión del condenado, paradójicamente un ex policía sin ningún cargo anterior a esa noche, tal cosa no ocurrió. Según su defensa, no se encontraron residuos de pólvora en la mano de Morgan, que recibió 21 disparos por la espalda y siete de frente.

En 2007, en el primer juicio por este caso, el jurado no consideró probado que el acusado disparara el arma, pero dejó en punto muerto el cargo de cuádruple intento de homicidio. En enero, otro jurado le declaró culpable de todo. Ahora llegaba el momento de cuantificar la sentencia.

El juez Clayton Crane, lo condenó a 40 años (de los 80 que solicitaba el fiscal). Para él, según los testimonios y las pruebas, la condena era evidente. "No sé por qué estaba poseído aquella noche", le llegó a decir al condenado. "El señor Morgan es un sociópata y la sociedad necesita estar protegida de él", había asegurado el fiscal durante la vista.

Morgan, que no pidió perdón ni clemencia al juez y dejó todo "en las manos de Dios", pasará el resto de sus días en la cárcel si nada cambia. Una petición de Change.org ya lleva 11.000 firmas. El reverendo Jesse Jackson también pide justicia. Con él, la Nación del Islan y el movimiento Occupy Chicago, que ha convertido la causa de Morgan en la suya.


agencias

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