jueves

ladrón se esconde 13 horas en el armario de su víctima

Aaron Bradford, un ladrón de 18 años, tuvo suerte mientras que robaba en la casa de Rosalinde Potter, una mujer de 53 años. Sin embargo, la fortuna no dura para siempre y se le acabó mucho antes de lo que hubiera deseado, en concreto, nada más cruzar el umbral de la casa atracada.


 Bradford allanó la casa de Potter con el objetivo de llevarse todo lo que encontrase de valor, sin embargo el retorno de la propietaria provocó que el delincuente tuviera que tomar una decisión, así que ni corto ni perezoso, cogió un atizador del fuego, para su defensa, y se metió en un armario, lugar en el que estaría durante 13 horas ininterrumpidas, aunque eso aún él no lo sabía.

Pero la señora Potter sospechaba que algo no iba bien por lo que decidió llamar a la Policía, que se personó en su casa y la registró de arriba abajo, tomando huellas dactilares y examinado todas las habitaciones tres veces, incluyendo en la que se escondía el ladrón.


Tras dos horas de registro, la Policía se marchó y dejó a Potter junto a su pareja y su hijo viendo la tele. Finalmente, en mitad de la madrugada y tras 13 horas en el armario, Bradford decidió escapar, pero no se quiso ir con las manos vacías y que la espera no hubiera servido de nada.
Aquí se le acabó la suerte que le había acompañado durante el registro y firmó su perdición. Tras robar una cámara, un ordenador portátil y dinero en efectivo, salió de la casa, con tan mala fortuna que la Policía le vio a los pocos minutos de estar en el exterior, procediendo a su detención y encarcelación por el robo en la casa. Final infeliz para este ladrón que a punto estuvo de concretar uno de los robos más surrealistas de la historia.

Agencias 

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