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la red social chilena de fotos pecadoras que se autodestruyen Blink Me

En una bodega abandonada en la zona oriente de la ciudad de Santiago, en Chile, un grupo de jóvenes ha creado su propia versión de unas oficinas a lo Google.
El software, lanzado a comienzos de marzo para iPhone y Android, permite mandar imágenes con una “vida” de 1, 3 o 5 segundos. Ya cuenta con tres mil usuarios.

 

La idea surgió a raíz de la foto tomada a un amigo ebrio que terminó filtrándose en la internet.
Con la ayuda de artistas grafiteros, transformaron el lugar en un espacio inspirador, “como si estuviéramos en el Bronx”, me explican. Unas oficinas abiertas, sin separación entre escritorios y equipadas con un enorme pizarrón donde comparten ideas y opiniones.
Son las oficinas de NixPic SpA, la compañía detrás de la nueva aplicación para hablar con “imágenes que no deben durar para siempre”, dice su eslógan. Se llama Blink Me y desde su lanzamiento a principios de marzo acumula más de 25.000 y se compartieron más de 70.000 imágenes.

Esta foto se autodestruirá en 1, 3, 5 segundos

El gancho de Blink Me en un mundo inundado por redes sociales de todo tipo, es salvaguardarnos de uno de los mayores peligros de la red; el filtrado sin control de fotografías que nos resulten enormemente embarazosas. Eso sí, sin renunciar al placer de compartirlas con amigos y familiares.
Con la App de Blink Me, disponible tanto para teléfonos Android como para iPhone, los usuarios pueden enviar sus fotografías y programarlas para que el remitente pueda verlas tan sólo dos, tres o cinco segundos.
“Lo bueno es que es tan rápido que la posibilidad de capturarlo es improbable. Se hace muy difícil que puedas sacar una foto con otra cámara”, explicó a BBC Mundo Víctor Pellegrini, uno de los miembros del equipo.

Compartir momentos

Víctor Pellegrini, de 36 años, Delfina Saltini de 26, Max Rencoret y Benjamín Molina de 23, forman parte de este joven equipo de desarrolladores, ejemplo del potencial que tienen países latinoamericanos como Chile a la hora de irrumpir en el suculento mercado de las apps para celulares.
La idea, cuentan, les surgió durante unas vacaciones en la playa, cuando sacaron una foto a un amigo con ciertas copas de más y la compartieron por whatsapp .
“En pocos minutos la tenía todo Chile y mi amigo se metió en un gran problema con su jefe y con su novia, a la que dijo que no había salido”.
De ese modo nació la idea de Blink Me, un sistema para evitar a toda costa que imágenes indeseadas se cuelen en la red y que la gente usa de maneras muy diversas, asegura el equipo.
“Una madre se prueba vestidos para una fiesta y se las envía a sus amigas para que le digan cuál le queda mejor y así no guardan las fotos, explica Pellegrini.
“La mayoría se mandan las caras como un juego o lo que está pasando. La usan para compartir momentos y que las imágenes no se queden almacenadas donde no deben”.


El secreto no está sólo en la idea

Muchos creen que el secreto del éxito de una aplicación está en hallar la idea indicada, pero la experiencia de este grupo de jóvenes les enseñó que una buena idea, en este mundillo, es tan sólo un buen punto de partida.
“Creemos que la idea es muy importante, pero no lo es todo”, afirma Pellegrini, “nos hemos dado cuenta que es en el proceso que hay que validarse”. Sobre todo, cuenta, a la hora de obtener fondos para un proyecto concreto.
Convencidos de la viabilidad de Blink Me, el equipo se trasladó a Silicon Valley, donde presentó su idea ante 15 mentores e inversionistas. También realizaron presentaciones en el Instituto Politécnico de Virginia.
Finalmente, gracias además al apoyo del gobierno chileno e inversionistas locales lograron reunir US$250.000 de financiación y ahora disponen de un equipo de ocho personas trabajando en el proyecto y su meta es conquistar el mercado latinoamericano y el español.

puedes verla aca 

 

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